Siempre buscamos retos, nuevas metas y someternos a situaciones que implican la descarga de adrenalina y la duda de "podre o no podre, que a veces llega al dilema de "me mataré o solo me quedaré tonto".
Superar situaciones en las que los pies solos, no permiten avanzar y hay que echar manos a la piedra para poder superar el reto. Tal vez clásica (desconocida aún para mi), casi siempre deportiva y puntualmente en hielo.
Entrenar en rocodromo durante el año para luego poder salir con buen tiempo y ponerlo en práctica, situarte lejos y en el atardecer, imaginar subiendo esa roca que se oscurece en el la noche para tras una noche en hotel de mil estrellas, levantarte y poder enfrentarte a ella, lleno de energias y con la duda en el cuerpo.
Sudor frio, confianza en una suela, una cuerda y un compañero que te trasmnitira toda la seguridad que a ti te falta en cada paso, para poder llegar a la reunión y descolgarte disfrutando de la ascensión con los brazos descargados y las piernas temblando.
Nuevos retos, nuevas vías y un montón de piedras aún por ascender.
Deportiva
Hielo
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